martes, 27 de febrero de 2018




Federico Cantú 1907-1989
Cantú en el  Indigenismo



Indigenismo es un término que se refiere a una amplia agrupación de discursos -en política, ciencias sociales, literatura y artes- relacionados con el estatus de "lo indio" en las sociedades latinoamericanas. El término deriva de la palabra "indígena", a menudo el término preferido sobre "indio" debido a las connotaciones peyorativas que se han acumulado a la última en algunos contextos, y no debe confundirse con la palabra inglesa "indigenismo". Los orígenes de el indigenismo moderno data del siglo XVI y la obra humanista de Bartolomé de las Casas, apodado "Defensor de los indios" por sus esfuerzos para exponer la violencia cometida contra los pueblos indígenas por los colonizadores españoles. De hecho, el indigenismo generalmente connota una postura de defensa de los indios contra el abuso por parte de no indios, como criollos y mestizos, y aunque esta defensa puede tomar una variedad de formas a menudo contradictorias, se deriva de un reconocimiento de que los pueblos indígenas América ha sufrido la injusticia. Otro precursor importante del indigenismo moderno es el "indianismo" del siglo XIX. Tras la independencia, las élites criollas convirtieron la figura de "los indios" en un rasgo recurrente del pensamiento nacionalista y republicano latinoamericano, ya que la región buscaba una identidad distinta de la los poderes coloniales.

El período 1910-1970 marca el apogeo del indigenismo moderno. Marcado por la postura de defensa de Las Casas hacia los pueblos indígenas y por la "indianización" nacionalista criolla de la identidad nacional, el indigenismo modernizador del siglo XX contiene tres dimensiones adicionales importantes: coloca el llamado "problema del indio" en el centro de los esfuerzos nacionales de modernización y de la revolución y renovación nacional; es, o pretende ser, una cuestión de política estatal; y recurre a las teorías sociales contemporáneas -positivista, eugenista, relativista, marxista- para hacer sus afirmaciones sobre la mejor manera de resolver el "problema indio". Aunque su presencia se puede encontrar en muchos países latinoamericanos, el indigenismo alcanzó su punto más sustantivo e influyente. formularios en México y Perú; Bolivia y Brasil también vieron una importante actividad indigenista. Los antropólogos desempeñaron un papel central en el desarrollo del indigenismo moderno, y el indigenismo floreció en la literatura y las artes escénicas y visuales. A fines del siglo XX, los movimientos sociales indígenas y los académicos de todas las disciplinas criticaron el indigenismo por su actitud paternalista hacia los indios y por promover la asimilación cultural de los indios; la ideología integracionista centrada en el estado del indigenismo ha cedido en gran parte al pluriculturalismo.


"Indigenismo" es un discurso sobre los pueblos indígenas. Es específico de América Latina y se puede encontrar en prácticamente todos los países modernos de la región. El adjetivo "indigenista" se aplica a movimientos e ideas que abarcan muchos países y muchos campos, desde las artes y la literatura hasta la política y las ciencias sociales, especialmente la antropología. Aunque hay momentos precursores importantes en el período colonial y el siglo XIX, estos últimos a menudo agrupados bajo el nombre de "indianismo", las manifestaciones más significativas del indigenismo ocurrieron a principios y mediados del siglo XX y especialmente en México, Perú y Bolivia, donde era una característica del nacionalismo revolucionario. El indigenismo fue una parte importante de las vanguardias artísticas y de los movimientos políticos progesivos en el siglo XX, y si el indigenismo se convirtió o no en una cuestión de política estatal "oficial", los pensadores indigenistas jugaron un papel decisivo al colocar el llamado "problema del Indio "en el centro de los debates sobre la modernización y en hacer que" el indio "sea un elemento central de la identidad nacional.

sábado, 24 de febrero de 2018

The day of the Mexican flag


Aztec codices (Nahuatl languages: Mēxihcatl āmoxtli Nahuatl pronunciation: [meːˈʃiʔkatɬ aːˈmoʃtɬi]) are books written by pre-Columbian and colonial-era Aztecs. These codices provide some of the best primary sources for Aztec culture. The pre-Columbian codices mostly do not in fact use the codex form (that of a modern paperback) and are, or originally were, long folded sheets. They also differ from European books in that they mostly consist of images and pictograms; they were not meant to symbolize spoken or written narratives.The colonial era codices not only contain Aztec pictograms, but also Classical Nahuatl (in the Latin alphabet), Spanish, and occasionally Latin. Some are entirely in Nahuatl without pictorial content.
Although there are very few surviving pre-conquest codices, the tlacuilo (codex painter) tradition endured the transition to colonial culture; scholars now have access to a body of around 500 colonial-era codices. Colonial-era Nahuatl language documentation is the foundational texts of the New Philology, which utilizes these texts to create scholarly works from the indigenous viewpoint.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Federico Cantú 1907-1989
Mural
Las Enseñanzas de Quetzalcóatl
Indigenismo
Patrimonio Mural IMSS
Quetzalcóatl, considerado como "La Serpiente Emplumada", representa la dualidad inherente a la condición humana: la "serpiente" es cuerpo físico con sus limitaciones y las "plumas" son los principios espirituales. Otro nombre aplicado a esta deidad es Nahualpiltzintli, "príncipe de los nahuales". Quetzalcóatl es también el título de los sacerdotes supremos de la religión tolteca. Se lo identificó con al menos un personaje histórico, a saber: Ce Ácatl Topiltzin, rey de Tula, quien vivió entre los años 895 y 947 de la era cristiana
Las enseñanzas de Quetzalcóatl quedaron recogidas en ciertos documentos llamados Huehuetlahtolli (‘antiguas palabras’), transmitidos por tradición oral y puestos por escrito por los primeros cronistas españoles. Se han publicado traducciones parciales de los mismos.
Debido a que consideraban que todo el Universo tiene una naturaleza dual o polar, los toltecas creían que el Ser Supremo tiene una doble condición. Por un lado crea el mundo y por el otro lo destruye. La función destructora de Quetzalcóatl recibió el nombre de Tezcatlipoca, “espejo negro que humea”, cuya etimología es la siguiente: Tezcatl, “espejo”, tliltic, “negro”, Poca, “humo”. Los informantes del padre Motolinía describieron a esta deidad del siguiente modo: «Tezcatlipoca era el que sabía todos los pensamientos y estaba en todo lugar y conocía los corazones; por eso le llamaban Moyocoya (ni), que quiere decir que es Todopoderoso o que hace todas las cosas; y no le sabían pintar sino como aire.

domingo, 28 de enero de 2018

Federico XXIX Aniversario Luctuoso

 
El 29 de Enero de 1989
Murió en la Ciudad de México Federico Cantú Garza
Este año recordamos su XXIX Aniversario Luctuoso
Con diferentes exposiciones que muestran su trayectoria Mural
Y su pintura y escultura de caballete

Federico y el IMSS
La Escultura de Caballete de Federico Cantú
El Indigenismo en los murales de Federico Cantú

Colección de Arte Cantú Y de Teresa

Fideicomiso Federico & Elsa

domingo, 14 de enero de 2018

Fortuna
Federico Cantú

El arte consiste en permitir la manifestación de un saber ‘que no se sabe’, como aquel escondido en innúmeros objetos acumulados en los estantes de una tienda de antigüedades. Pero ‘para que lo banal revele su secreto, primero tendrá que ser mitologizado’[...] (estos son los) elementos que anuncian la verdadera historia de la sociedad, la vida de una colectividad o el destino de un  individuo o de un pueblo. (WILLEMART. 1998.p. 21)



Sol y leo
Apolo es presentado en el mito, no como el Sol físico real que brilla en el cielo, sino como el portador del Sol, que simboliza algo dentro de nosotros que es el enlace con la inmortalidad. El Sol es la nave de lo eterno, contemplarlo es como mirar una reflexión de lo que podríamos ser sí fuéramos perfectos. El Sol astrológico es equivalente al Apolo mítico, y en este sentido, cada uno de nosotros porta una pequeña chispa de la fuerza vital eterna, del uno, que es perfecto. Que es precisamente en lo que nos transfiguramos cuando establecemos una conexión o somos absorbidos por el juego creativo, experimentando momentáneamente cierto tipo de dicha eterna. Apolo, el resplandeciente hijo de Zeus, es el favorito de los dioses. Su Oráculo en Delfos presentaba la siguiente inscripción en la puerta: "conócete a ti mismo", lo cual es un nuevo signo de la esencia del Leo: el autodescubrimiento. Apolo representa la luz de la conciencia que clarifica la oscuridad. Las gentes acudían a su Oráculo en busca de luz y de respuestas a sus plegarias. De esta forma, los nativos del signo Leo han de arrojar la luz de la conciencia sobre sus pasiones y sus instintos hasta transmutarlos en el oro del que hablaban los alquimistas.
“Casó, pues, Hiperión (El que camina en las alturas) con la gloriosa Eurifaesa (Tea), su hermana, la cual le dio hermosos hijos: Eos (la Aurora), de rosados brazos, Selene (la Luna), de lindas trenzas, y el infatigable Helios (el Sol), parecido a los inmortales. Éste, subido en su carro, alumbra a los mortales y a los inmortales dioses y echa terribles miradas con sus ojos desde el interior del áureo casco; salen de él rayos relucientes que brillan espléndidamente; debajo de sus sienes, las mejillas centelleantes del casco encierran su faz gloriosa que resplandece de lejos; en torno de su cuerpo reluce, al soplo del viento, la hermosa y finamente labrada vestidura y, debajo, los corceles; y por la tarde detiene el carro de áureo yugo y los caballos, y los envía al Océano a través del cielo.” ("Himno al Sol"; Homero).
"De Hiperión se dice que fue el primero en entender, por su diligente atención y observación, el movimiento del sol, la luna y las demás estrellas, así como de las estaciones, que están provocadas por estos cuerpos, y dar a conocer estos hechos a los demás; y por esta razón fue llamado padre de estos cuerpos, pues había engendrado, por así decirlo, la especulación sobre ellos y su naturaleza." (Diodoro Sículo v.67.1.)
Leo es un signo de fuego y fijo. El elemento fuego alude aquí a una desbordante vitalidad, a una infatigable actividad unida a una naturaleza práctica y realizadora. Los nativos de este signo dominan a sus semejantes de forma natural e innata, tienen gran confianza y seguridad en sí mismos y son conscientes de su fuerza y poder. Al ser un signo fijo, sus nativos terminan lo que comienzan, son constantes, perseverantes y no se salen del camino trazado, lo que constituye otra importante razón de su éxito final. Su constancia, unida a la repulsión que sienten por los cambios, suele favorecer en ellos una tendencia conservadora.
Sólo al majestuoso Sol podía corresponderle la regencia de este signo. El astro rey dota a los nativos de Leo de la máxima vitalidad unida al brillo y poder que siempre los acompaña. Tienen un Yo muy fuerte y dominante, que imponen a sus semejantes de manera natural, junto a una clara conciencia de quiénes son y cuál es su destino. Poseen enormes virtudes: amor, nobleza, generosidad, magnanimidad, sinceridad y franqueza; elevados ideales y aspiraciones, así como valor, arrojo, heroísmo, optimismo y confianza en sí mismos. Tienden a ver el lado bueno de la vida y de las personas y perdonan con facilidad. Parecen haber nacido con suerte y tienen más facilidad que otros para acceder al poder, la riqueza o la fama. Junto a las más excelsas virtudes se agrupan los peores defectos, que exteriorizan más cuando no culminan sus ambiciones: orgullo, arrogancia, egocentrismo, prepotencia, altivez, engreimiento, despotismo o tiranía. Quieren que todo gire alrededor de ellos. Suelen ser fanfarrones, exhibicionistas y teatrales, y necesitan su público. Si un Leo es humillado, puede ser un enemigo terrible, que no descansará hasta ver aniquilado a su rival. Físicamente, el signo otorga una constitución atlética, no exenta de atractivo, belleza y aires de dominio o solemnidad.
Otra de estas implicaciones simbólicas del signo de Leo hace referencia a la historia de Parsifal, el joven héroe huérfano de padre que tuvo que asumir la búsqueda de sí mismo a través de la del principio paterno perdido, que se encontraba en el Castillo del Grial. Parsifal fue criado por su madre en un bosque aislado, y fue esta ausencia del padre la que le impulsó a abandonar a su madre, y emprender la búsqueda de sí mismo. Esta rudeza del héroe, visible en su actitud insensible hacia su madre, es típica en muchos Leo, que actúan así muchas veces por imprudencia, ingenuidad y falta de compasión hacia quienes le rodean. Tras este episodio, Parsifal emprende el camino, hasta que por fin se encuentra con el Castillo del Grial. Fue una visión espectacular para los asombrados ojos de Parsifal, quien se quedó sin habla ante el espectáculo que contempló. Incapaz de formular la pregunta adecuada, "¿Quién sirve al Grial?", y debido a la inexperiencia de su juventud, el Castillo se volatilizó, lo que supuso un fracaso en el viaje que había emprendido el héroe.
La vida de Leo suele encerrar la búsqueda arquetípica del padre perdido, ausente o herido física o espiritualmente. De alguna forma, el principio paterno ha resultado insuficiente para que el individuo adquiera un referente en la búsqueda de sí mismo, lo que tarde o temprano impulsa al nativo a abandonar sus orígenes para encontrarlo. Este "padre" puede tener la forma de una pareja, un descubrimiento espiritual o un logro profesional, pero en última instancia, se trata de hallar al "padre perdido". Sin embargo, este padre se encuentra dentro de sí mismo, de ahí que la búsqueda en el exterior suela resultar infructuosa. En la leyenda, el viejo rey del Castillo, incapaz de dejar descendencia, deseaba encontrar a quien le sucediera, y el elegido había sido Parsifal, que no supo estar a la altura del destino que se le ofrecía. En la vida de Leo, como en el cuento, suele suceder también que se le ofrezca un logro de manera temprana, como la visión del Castillo del Grial, para ver cómo desaparece a causa de la irreflexión, el apasionamiento y la falta de compasión (en el cuento, Parsifal no fue capaz de sentir pena por el viejo rey). De esta forma se inicia un nuevo viaje, lleno de obstáculos y aventuras, cuyo objetivo es volver a encontrarse de nuevo con el Grial.
En esta nueva etapa del viaje, Parsifal, se topa con el Caballero Rojo, símbolo del apasionamiento descontrolado (como el León de Nemea en el mito de Hércules), al que debe vencer. De esta forma, el nativo de Leo ha de aprender a sublimar y controlar la pasión instintiva de sí mismo y su confianza excesiva en su orgullo y poder, para acercarse un poco más a su propia esencia. Más tarde, conoce a Blancaflor, una joven afligida por el sufrimiento, con quien Parsifal se inicia en el erotismo y el amor. Sin embargo, el héroe acaba abandonando a la doncella de la misma manera insensible a como abandonó a su madre. Tras este suceso, el héroe tuvo que seguir recorriendo un largo camino de luchas y asperezas, hasta que por fin volvió a encontrarse con el Castillo. En ese momento sí pudo formular la pregunta adecuada, nacida de la compasión, el viejo rey sanó, cedió su trono al nuevo rey y dio comienzo a un nuevo reinado. Fue como si Parsifal hubiese encontrado por fin a su padre y, en consecuencia, se hubiera encontrado a sí mismo.
Leo es el segundo signo de Fuego, después de Aries, y en Leo el potencial elemental ya se ha realizado, pues, mientras Aries dice: "Quiero llegar a ser lo que soy", Leo dice simplemente "Yo soy". Con Leo, que rige el corazón, la estructura básica del individuo se completa. Es en el corazón donde las fuerzas de arriba se mezclan con las de abajo, para que las de abajo se liberen. El color que se le ha asignado tradicionalmente es el dorado. Los nativos de Leo son como el león, el rey de la selva: valientes, iracundos, nobles, dignos y constantes; empero hay también entre los nativos de Leo seres altaneros, orgullosos, infieles y hasta tiranos. Esto puede verse en el hecho de que este signo trata del desarrollo del ego y de la confianza en sí mismo, con una fuerte necesidad de expresarse y de que lo admiren, siendo intransigente en cuanto a su integridad personal. Pero aunque Leo represente el ente completo en cuanto a su estructura básica, sigue estando socialmente incompleto, pues todavía está centrado en sí mismo y en formar un ego sólido. Es como el niño que acaba de lograr algo nuevo y que no es feliz mientras que los adultos que le rodean no se den cuenta. Aunque a lo largo de la historia los seres humanos hayan logrado eso mismo, para el niño el logro es nuevo y fascinante. Esta es la psicología básica del principio leonino.
Leo siente una auténtica fascinación por sí mismo, y quiere que los demás estén igualmente fascinados por él. Esto aparece en la mayoría de los Leo adultos como un deseo de impresionar y una necesidad de reconocimiento personal, y de control del propio destino. El deseo de impresionar implica el anhelo de ser de verdad así, es decir, de ser una persona realmente importante y no solo de parecerlo. Este signo desea ser una fuente de energía, el abastecedor no solamente de sus propios logros sino también de los ajenos. Esto puede presuponer arrogancia, pero si sus necesidades de autoexpresión personal y de ser él mismo están satisfechas, Leo sabe comportarse enérgicamente e imponer respeto.
Cuando Leo consigue lo que necesita, es decir, cuando se le permite ser total, completa y auténticamente él mismo, es uno de los tipos humanos más admirables. Como signo fijo, Leo tiene tendencia a estabilizar la energía de los planetas en él ubicados. De este modo, hace que funcionen de manera constante e inexorable. Sin embargo, a su vez, Leo es un signo de fuego, lo que hace que comunique a su entorno su gran chispa y vitalidad.

Cada cosa que sucede en la astrología nos influencia, ya sea de manera positiva o negativa, pero a fin de cuentas, crea una especie de transformación, de sacudida y de cambio que nos permite ver, entender y comprender el mundo desde una perspectiva mucho más amplia en donde las fuerzas, no solo quedan contenidas en una fuerza única, primigenia y creadora. Con el Sol en su terreno, todo se expande, se transforma y nos hace ver, vivir y sentir las cosas desde un punto mayor en donde las energías, todas aquellas que rigen al mundo se concentran dentro de nosotros para hacernos evolucionar en estos tiempos difíciles. No olvidemos que ahora mismo, muchas cosas a nivel astrológico están sucediendo, por un lado tenemos el tránsito de Marte desde Escorpio, además de ello, tenemos a Venus y a Mercurio en Leo. Así que debemos estar muy atentos, para que durante el tránsito del Sol por su domicilio no se generen temas que nos distraigan de nuestros objetivos. De alguno u otro modo, al final de este tránsito las cosas terminarán por configurar un período altamente positivo para lograr nuestros propósitos.

martes, 19 de diciembre de 2017






Feliz Navidad Y Prometedor  2018
Merry Christmas and Happy New Year 2018
Jouyeux Noel et Bonne Année  2018


Federico Cantú 1907-1989

jueves, 16 de noviembre de 2017

Federico Cantú y el IMSS
Exposición
Documentos- Fotografías – Proyectos murales – Esculturas- Grabados
Desarrollo Cultural IMSS & Colección de Arte Cantú Y de Teresa
Diciembre 2017

Paseo de la Reforma 476
Ciudad de México

Federico Cantú and the IMSS
Exposition
Documents - Photographs - Wall projects - Sculptures - Engravings
IMSS Cultural Development & Cantu & Teresa's Art Collection
December 2017

Paseo de la Reforma 476
Mexico City